El porvenir de la construcción llega con “casas pasivas”

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Cuando escuchamos “la casa del mañana” uno la imagina conversadora, acoplada a internet, que se asee por sì sola. Las casas del mañana serán provechosas energéticamente, pese a que esto sea menos llamativo en las películas del futuro.

 Existen muchos aspectos que cambiar si se desea lograr este concepto. Hoy dìa aproximadamente el 90% de la electricidad que se usa proviene de combustibles fòsiles y 40% de la misma se emplea para la calefacción de edificios.

 La fachada es ese aspecto a modificar de las casas porque no hay extensión mayor en los edificios y se  pudiera usar como generadora de energía fotovoltaica.

Una vivienda para una familia de 200 metros cuadrados posee aproximadamente 500 de fachada. De separarla, se lograría que el requerimiento de electricidad disminuyera significativamente, a su vez lo poco que precisaría se autogeneraría.

El inconveniente es que actualmente son de inferior calidad y se cuela tanto el frío que son las responsables de la gran demanda eléctrica de las familias. En España se trata de pasar los estándares de calidad por debajo, en lugar de inclinarse por la calidad.

Cuando se trata de sostenibilidad, existen tres tipos de construcción: la llamada sostenible para construir viviendas con elementos reciclados, la bioconstrucción que es la más naturista y se amolda a la superficie.

«Casas pasivas» una económica alternativa

Por última està la que emplea ubicación solar y es el criterio apoyado por la empresa alemana, las “casas pasivas”.

Las “casas pasivas” eluden las condiciones naturales, también si los elementos producen una mayor o menor huella de carbono. Básicamente es la disminución de electricidad en su uso límite.

Las casas del mañana requerirán, poca electricidad, para calentar una vivienda indistintamente de lo que emplee el cliente en kilovatios. Asimismo, el bajo consumo energético incidirá positivamente en la economía ya que no será relevante el costo del combustible.