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Según la ciencia las abejas no deberían volar

Las abejas, no deberían volar. Pero vuelan

Aunque no lo crean, las abejas físicamente no pueden volar. Según la historia un matemático francés en 1934, llegó a la conclusión de que las abejas no deberían volar. Podríamos pensar que este matemático se equivocó, puesto que la verdad es que el vuelo de las abejas es una realidad.

Es irrisorio pensar que esta afirmación sea cierta, cuando el vuelo de las abejas es tan cotidiano como el andar del ser humano. Seguro aquél científico de antaño no tuvo los mecanismos para estudiar el movimiento mecánico de las alas de las abejas, y por ello llegó a tal conclusión.

Sin embargo, actualmente según algunos especialistas en la materia, descubrieron que ciertamente que las abejas pueden volar pero no la tienen fácil. Pues sus alas son pequeñas en correspondencia a su cuerpo. Lo que representa que a diferencia de otros insectos las abejas hagan un esfuerzo mucho mayor para volar.

No obstante, ellas consiguen suspenderse en el aire, batallar contra el viento, rehuir de los depredadores y elevar el vuelo inclusive si van repletas con néctar o polen.

Estudios realizados demuestran que numerosos insectos agitan sus alas en largas aleteadas de barrido, de ciento cuarenta y cinco a ciento sesenta y cinco grados unas doscientas veces por segundo.

Pero las abejas baten sus alas en arcos breves, de alrededor de noventa grados. De modo que tienen que compensar con velocidad. ¿Cuánta? Hasta doscientas cuarenta batidas por segundo. Casi lo doble de lo que se esperaría, tomando en cuenta su tamaño.

El vuelo de las abejas «según» la NASA

“Aerodinámicamente el cuerpo de una abeja no está hecho para volar, lo bueno es que la abeja no lo sabe”. Enunciado que supuestamente podemos encontrar en un cartel de la NASA. Aunque hemos de aclarar, que no encontramos la fuente de esta afirmación.

Según las leyes de la física, una abeja físicamente no puede volar, en cada principio aerodinámico, se especifica que sus alas son muy pequeña para conservar en el aíre su enorme y desproporcionado cuerpo.

Con esto podemos decir, que solo la naturaleza es capaz de «romper» las leyes de la física. En el vuelo de la abeja, no percibe la física, ellas vuelan de todas formas. Eso es lo que todos debemos hacer volar, y prevalecer, en cada instante, y ante cualquier dificultad.

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