3 grandes fraudes científicos que quedaron grabados en la historia

fraudes de la ciencia

Llenos como estamos de avances científicos, tal vez no sea tan descabellado pensar que dentro de la matriz de la evolución de la sociedad, haya uno que otro punto oscuro cuestionable. Los hay. La humanidad no es 100% honesta ni siquiera en la ciencia. Quedó demostrado con varios fraudes de la ciencia que hasta el día de hoy, se siguen escuchando.

De algo tenemos que aprender. Los fraudes de la historia no sólo tienen que ver con otras ramas ajenas a las que intentan esclarecer los misterios del mundo. Ésta, de hecho, es de las más propensas.

Viciados por el deseo ardiente de fama, la ambición de que sus nombres repercutan en el futuro y se queden grabados en la historia. Algunos científicos no tomaron el camino arduo, pero honesto; decidieron hacer trampas y tomar la vía rápida que, curiosamente, los llevó a ser recordados como un completo engaño.

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El primero de los fraudes de la ciencia: una clonación de embriones fraudulenta

El primero de los fraudes de la ciencia viene de Corea del Sur. El científico conocido como Hwang Woo-suk, llegó a alertar al mundo en el año 2004 con un estudio impresionante.

En él, afirmaba haber logrado clonar un embrión humano, sobrepasando todos los impedimentos que esto conlleva, y aseguraba que podría ser usado para la ciencia.

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El furor por los logros de Woo-suk aumentó al siguiente año. En el 2005, basándose en ese mismo embrión “clonado”, anunció el haberle extraído células madres con un resultado de procedimiento exitoso.

Esto hacía ilusión en el mundo de la medicina moderna. Después de todo, despejaba un camino que muchos ansiaban transitar, para obtener la curación de enfermedades terribles y crónicas; entre ellas, el mal de Parkinson y la diabetes mellitus.

Se descubre el engaño

No obstante, un comité de la Universidad de Seúl analizó ambos estudios de Woo-suk, y descubrió su engaño; para empezar, nunca existieron células madres algunas. El científico pasó automáticamente a formar parte de los fraudes de la historia que mancharon su reputación.

Fue condenado a dos años de prisión, aunque nunca cumplió dicha sentencia. Al final, se quedó con el único logro verídico de haber podido clonar un perro en el 2005. Aunque con su nombre y reputación puesto en tela de juicio… ya no tiene el mismo prestigio que de no haberle fallado a la ciencia.

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De los peores fraudes de la historia: El culpable del nacimiento de los antivacunas

El mundo seguirá resintiendo uno de los fraudes de la historia que hasta ahora nos sigue pasando factura. Pues al excirujano Andrew Wakefield y su trabajo falseado le debemos en parte la existencia del terrible movimiento antivacuna.

En el año 1998, Wakefield publicó en la revista The Lancet un estudio en el que afirmaba la existencia de una estrecha relación entre la vacuna triple viral, con el desarrollo de autismo en los niños.

Dicho trabajo fue al poco tiempo desmentido, tras descubrir que poseía datos incorrectos, metodologías erradas, y los resultados, por supuesto, equivocados. Esto conllevó a que en Reino Unido, Wakefield tuviera su licencia como médico retirada indefinidamente.

Sin embargo, aunque está desmentido, aún hay muchas personas que se aferran a su trabajo para sustentar su idea inconsistente de que “las vacunas son dañinas”, que de por sí es otro de los fraudes de la historia.

El impacto que generó este suceso que forma también parte de los fraudes de la ciencia, todavía sigue sonando al mismo ritmo que enfermedades antiguas resurgen por la falta de protección en los niños de hoy en día dentro de las familias que son “antivacunas”.

Dentro de los fraudes de la ciencia también está el hombre de Piltdown

Esto sucedió en el siglo XX, comenzando. Para el año 1912, las noticias en Inglaterra anunciaban por todos los medios un descubrimiento sin igual.

La existencia del “eslabón perdido” entre el humano conocido hasta ahora y el primate. Los arqueólogos Charles Dawson y Smith Woodward, al mando de la primicia.

Se trataba de varios fósiles encontrados en Piltdown, muy cerca de la ciudad de Londres. Los mismos demostraban características increíbles, y por muchos años, la ciencia consideró dentro de sus trabajos la existencia del Hombre de Piltdown.

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Obra hecha por John Cooke, conmemorando el descubrimiento del Hombre de Piltdown.

Craso error, pues para el año 1953, se descubrió la mentira. En realidad, estos fósiles no pertenecían a ningún “eslabón perdido”. De hecho, ni siquiera eran 100% huesos de humano. Se trató de una artimaña compuesta por el cráneo de un hombre de la Edad Media, la mandíbula de un orangután, junto a varios dientes obtenidos por chimpancés.

El artificio fue tan bien elaborado, de tal modo que las piezas encajaran entre sí, que hasta el día de hoy, el mundo se pregunta quién fue realmente el culpable. Muchos señalan al propio Dawson, y otros, más imaginativos, incluso incluyen al famoso Arthur Conan Doyle en el paquete.

Sin duda, uno de los fraudes de la historia más polémicos e impresionantes por la creatividad con la que se hizo. Para bien o para mal.  

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