Harmony el robot de compañía que conquista corazones

Harmony, una mujer robot, es la prueba de que los sentimientos también pueden ir ligados a la tecnología, al menos para los apasionados de la robótica es así aunque para muchos esto resulte irreal.

Esta chica inusual es la evidencia más tangible de que el amor no distingue nada. Se trata del primer robot de compañía y amor. Esta creación fue obra de la empresa estadounidense Realbotix, que se encargó de diseñar una mujer robot con inteligencia artificial.

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Es así como Harmony puede simular expresiones de cariño e incluso cambios de temperatura corporal. Asimismo, tiene la capacidad de mejorar la interacción por medio del aprendizaje automático o regular la temperatura usando calefacción.

Intentan imitar a la mujer de carne y hueso

La chica de inteligencia artificial es capaz de personalizar las expresiones, así como el tono de voz. Increíblemente el robot del amor y la compañía tuvo mucha aceptación, es por ello que la empresa creadora decidió abrir otra fábrica.

La sede será en California, donde funciona la primera que se activó. Pero,  si quieres tener una de estas «mujeres de inteligencia artificial» tendrás que desembolsar una gran suma de dinero.

Al menos, deberás disponer de 10 mil dólares. Pese al costo, cada día este tipo de tecnología tiene más afectos; algunas universidades hacen estudios sobre ello. De allí que ahora se maneje el término digesexualidad que se refiere a la personas que  tienen empatía con la robótica.

Estudian la relación entre los seres humanos y la robótica

Es tanto el auge que hay un marcado interés en evaluar esa relación que surge entre una persona y un robot. Esto puede ocurrir no sólo en términos amorosos, sino también de amistad y cariño.

Harmony puede que no sea una mujer real, pero bien que la sabe imitar; en eso se esforzaron sus creadores. Tanto así que externamente buscaron hacerla lo más parecida a una mujer.

Lograron imitar no sólo la parte emocional, sino también rasgos externos. El objetivo es, siempre, ser lo más cercanos a la realidad aunque se esté frente a una inteligencia emocional.

La pregunta es ¿podrá el amor robótico sustituir las emociones humanas? Eso solamente el tiempo, los avances tecnológicos y la humanidad en si misma lo dirán porque hasta en este sentido todo depende de los gustos ¿o no?

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