Inicio BIOMÉDICA Los pasteles también pueden ser cancerígenos, entre ellos la dona

Los pasteles también pueden ser cancerígenos, entre ellos la dona

Los pasteles

Malas noticias para los adictos a los dulces, y es que al parecer, los pasteles incluso pueden darte cáncer. O al menos, una buena parte de ellos. Todo gracias a la acrilamida, una sustancia con potencial cancerígeno que se halla en varios productos de repostería y que ha sido estudiada con detalle en Chile.

Desde el país latinoamericano, se hizo una investigación desde el Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad Católica. Dentro de sus laboratorios, los investigadores se dieron a la tarea de medir los niveles de acrilamida de varios productos, ¿resultado? Muchos de ellos podrían atentar de manera drástica contra la salud del consumidor.

Franco Pedreschi, profesor de Ingeniería en la universidad, ofreció detalles al respecto. Menciona que el alimento con mayor cantidad de acrilamida es el Berlín, con 138 microgramos de acrilamida por cada kilo. El küchen posee 83 microgramos, y el pie de limón 78 microgramos a comparación. De cerca les siguen el bizcocho (37 microgramos), el queque (34 microgramos) y el brazo de reina (21 microgramos).

Esto por el lado regional. Sin embargo, los estudios fueron un poco más allá, analizando otros dulces que se consumen en distintos continentes. La dona, muy consumida en Europa, por ejemplo, demostró tener un nivel de acrilamida de 238 microgramos por kilo, ¡casi el doble que el Berlín!

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Los pasteles y la acrilamida: el dilema que se puede evitar

La sustancia tan mencionada en este artículo tiene su origen mientras se sucede la cocción y el procesamiento de los alimentos utilizando temperaturas muy altas. Al momento de hornear, freír, y asar productos comestibles que contengan almidón, es cuando comienza a generarse.

Los pasteles
Entre los dulces con mayores niveles de acrilamida que se consumen en Europa encontramos la dona.

La prevención para evitar la acrilamida es más sencilla de lo que parece. Muchos expertos señalan una vigilancia más detenida de los pasteles a la hora de ser cocinados. Lo ideal, dicen, es que se mantengan a altas temperaturas hasta que su superficie adopte una tonalidad dorada, y no café. También se debe evitar utilizar más de una vez el aceite para freír. De ser posible incluso, evitar usar el polvo de hornear.

Otra medida mucho más sofisticada se basa en la utilización de enzimas naturales mientras se realiza la preparación. De esta manera, los pasteles desarrollarían niveles mucho más reducidos de acrilamida sin perder las propiedades que los hacen tan apetitosos. Lo cierto es que tienen cierto peligro gracias a esta sustancia y su consumo debería ser moderado.

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