
Cualquier diseñador de interiores podrá confirmar que cuando la reforma incluye cambiar el suelo las tarimas laminadas son altamente recomendables. Este tipo de elementos transforman una vivienda más profundamente de lo que, en principio, cabría imaginar. Es un recurso que se agradece especialmente cuando la reforma tiene que resolverse en pocos días, puesto que se colocan con rapidez. Además, es un material que soportan bien el trajín cotidiano y ofrecen acabados que encajan a la perfección en viviendas con los más variados diseños y estilos decorativos.
Buena parte del éxito que ofrecen las tarimas laminadas proviene de su facilidad para renovar una estancia sin meterse en obras eternas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que para que este material se instale bien y en poco tiempo actúe un instalador de suelo laminado profesional, que sea capaz de revisar previamente la superficie y logre ejecutar bien los encuentros, cortes y juntas.
Un suelo preparado para la vida de una casa
Como cabe suponer, los actuales laminados poco tienen que ver con algunos pavimentos de hace décadas. La fabricación ha mejorado y también los diseños. Hay modelos que reproducen vetas, nudos y tonalidades de la madera con bastante detalle, junto a propuestas inspiradas en piedra, cemento y otros materiales.
La resistencia debe elegirse pensando en el uso real que tendrá cada habitación. El suelo de un dormitorio recibe un desgaste diferente al del recibidor de una familia con niños, el pasillo de una oficina o un comercio abierto durante buena parte del día. Por eso existen distintas clasificaciones destinadas a orientar la elección.
Así mismo, hay que considerar que bajo las lamas se coloca una base que ayuda a mejorar el asentamiento y que, según el producto empleado, puede aportar mejores prestaciones acústicas y térmicas al conjunto del pavimento.
Woodmagik y la instalación de tarimas laminadas en Madrid
En Madrid trabaja Woodmagik, empresa dedicada desde hace años a la instalación y renovación de suelos. Antes de iniciar el montaje, sus profesionales estudian el espacio, toman medidas y comprueban las condiciones de la superficie. Una revisión previa que permite saber qué trabajo requiere realmente cada vivienda y anticipar posibles dificultades.
La instalación de una tarima laminada suele avanzar con bastante rapidez gracias al sistema de unión entre lamas. Si las condiciones de la vivienda son adecuadas, tampoco siempre hace falta levantar por completo el pavimento anterior. Reducir los días de obra resulta especialmente útil cuando la casa está habitada y sus propietarios quieren recuperar cuanto antes la normalidad.
En palabras de David, responsable de Woodmagik: “En Woodmagik llevamos muchos años instalando suelos laminados en Madrid, y seguimos recomendándolos porque ofrecen una combinación difícil de superar: una instalación en apenas 48 horas, gran resistencia al desgaste diario y un aislamiento acústico y térmico que mejora el confort de cualquier estancia, todo ello a un precio mucho más competitivo que otros suelos.”
Antes de colocar la primera lama
Antes de comenzar, la superficie debe estar limpia, seca, estable y suficientemente nivelada. Si presenta desniveles importantes, humedad o zonas deterioradas, conviene resolver esas cuestiones antes de empezar a colocar las piezas.
Después llegan trabajos decisivos para que el acabado quede bien como los cortes alrededor de pilares, pasos de puerta, remates, rodapiés o juntas de dilatación. Son pequeños detalles de ejecución que terminan dando al pavimento ese aspecto continuo y limpio que se espera de una reforma profesional.
En el día a día tampoco exige cuidados complicados. Aspirar o pasar una mopa suele bastar para la limpieza habitual. Cuando toca fregar, interesa controlar la cantidad de agua y utilizar productos apropiados para laminados. Unos protectores bajo las patas de mesas y sillas también ayudan a evitar marcas.
La tarima laminada se ha convertido así en una opción habitual para quien quiere renovar el suelo sin prolongar demasiado una reforma. La variedad de diseños permite adaptar el acabado a casas clásicas, pisos contemporáneos, oficinas o locales, mientras que una instalación bien ejecutada consigue que el suelo aguante durante años el uso para el que fue elegido.







