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Suelo radiante: los cuidados que ayudan a mantenerlo en buen estado

cómo mantener el suelo radiante en buen estado
Un buen mantenimiento del suelo radiante ayuda a conservar el confort térmico y el rendimiento de la instalación durante más tiempo.

Con la instalación del suelo radiante el calor llega desde abajo y se reparte por las habitaciones de una manera bastante uniforme, sin ese contraste entre la zona próxima al radiador y el rincón más alejado. Además, quedan paredes libres y ningún emisor a la vista. Es debajo del pavimento donde hay una instalación que trabaja durante meses y que hay que cuidar.

De hecho, el mantenimiento de suelo radiante cobra importancia cuando el sistema acumula varias temporadas de uso. Una habitación que antes calentaba bien puede empezar a quedarse algo más fría, o quizá haga falta tener la calefacción encendida durante más tiempo. Son pequeños cambios que a veces se achacan al invierno o al aislamiento de la vivienda, aunque también pueden tener su origen en el propio circuito. En Madrid, Autoconsun trabaja precisamente en la revisión y limpieza de este tipo de instalaciones.

¿Por qué hay que limpiar un suelo radiante?

Aunque desde fuera apenas se vea, bajo el suelo hay metros y metros de tubería por los que circula agua, y con los años, pueden formarse depósitos y lodos que dificulten ese recorrido. Si el caudal disminuye en una parte del circuito, el calor deja de repartirse como lo hacía al principio, apareciendo diferencias entre habitaciones que resultan fáciles de notar en pleno enero.

La limpieza sirve para devolver al agua un recorrido adecuado y, de paso, comprobar cómo se encuentra la instalación. Colectores, válvulas, presión o caudales forman parte de esa revisión. No todas las casas necesitan las mismas actuaciones ni con idéntica frecuencia, una instalación relativamente nueva y bien ajustada poco tiene que ver con otra que lleva años funcionando sin ningún mantenimiento.

Y es que, si una vivienda tarda más en calentarse, el sistema tendrá que trabajar durante más tiempo para llegar a la temperatura que marca el termostato,  horas adicionales que terminan apareciendo en el consumo. Mantener los circuitos en condiciones ayuda a conservar una de las razones por las que se instala el suelo radiante, el obtener un buen nivel de confort trabajando con temperaturas de agua moderadas.

En palabras de Carlos Jimeno, gerente de Autoconsun: El mantenimiento del suelo radiante no es un gasto, sino una inversión: revisar periódicamente colectores, válvulas y calidad del agua del circuito evita averías costosas y garantiza que el sistema mantenga su rendimiento térmico durante años.

Un buen mantenimiento también se nota en el consumo

El suelo radiante encaja especialmente bien con sistemas de generación que trabajan a baja temperatura, como ocurre con la aerotermia. Esa combinación puede conseguir un uso muy eficiente de la energía, aunque la factura final siempre dependerá de factores como el aislamiento, la temperatura exterior, los metros de la vivienda o los grados que se pidan al termostato.

Una instalación puede seguir funcionando y, aun así, haber perdido rendimiento: quizá tarde media hora más que hace unos años, tal vez un circuito reciba menos caudal que los demás… Son detalles pequeños al principio, pero mantenerlos durante todo un invierno acaba teniendo consecuencias en el gasto y en el confort.

También interesa fijarse en la presión y en el comportamiento general del sistema al comenzar la temporada de calefacción. Si aparecen zonas frías de manera repetida, ruidos poco habituales o diferencias claras entre estancias, conviene averiguar el motivo. Una revisión permite saber si basta con ajustar el sistema o si ha llegado el momento de limpiar los circuitos.

Levantar un pavimento para solucionar un problema serio es justo el escenario que cualquier propietario quiere evitar. Cuidar colectores, válvulas y el agua que circula por las tuberías ayuda a reducir el riesgo de averías y a conservar la instalación durante más tiempo.

Al final, el suelo radiante funciona mejor cuando uno casi se olvida de que existe. Se programa la temperatura, la vivienda se mantiene confortable y poco más. Para que continúe siendo así después de varios inviernos, una limpieza cuando corresponda y una revisión periódica tienen bastante más sentido que esperar a que aparezca el primer problema serio.