
Qué fea sensación, de verdad… cuando vas a poner una lavadora cargadita de ropa blanca porque mañana hay cena con amigas, y de la nada, la dichosa máquina empieza a hacer ruidos raros, o no centrifuga, o peor aún, empieza a soltar agua por todas partes. Es un momento de esos en los que te entra una especie de impotencia y piensas: “¿Y ahora qué hago?”. A todos nos ha pasado alguna vez, y siempre suele ser en el peor momento posible.
Afortunadamente, gracias a mi afición al bricolaje casero (que me ha dado más alegrías que disgustos, te lo aseguro), y con un par de buenos consejos de amigos que trabajan en servicios técnicos autorizados, he aprendido que muchas de estas averías tienen solución sencilla. La gran mayoría son fallas comunes en electrodomésticos que no requieren herramientas profesionales ni conocimientos técnicos. Basta con observar, tener un poquito de maña, y, sobre todo, perder el miedo a ensuciarse un poco las manos.
Y esto te lo digo yo, que soy de las que disfruta buscando repuestos de electrodomésticos por internet como quien se mete a mirar zapatos nuevos. Porque sí, muchas veces cambiar una pieza como la goma lavadora o un termostato no tiene mayor misterio si se hace con atención.
Por eso, hoy quiero contarte cómo reparar electrodomésticos en casa, de forma fácil, con explicaciones paso a paso, y sobre todo, sin estrés. Veremos qué necesitas, cómo diagnosticar una avería en casa, los errores más comunes, los arreglos que puedes hacer tú misma y cuándo, eso sí, toca rendirse y llamar al técnico.
Herramientas y actitud: lo básico para empezar
Antes de meter mano a nada, querida, hay que preparar el terreno como cuando vas a pintar una habitación o plantar geranios en primavera. Esto es lo mínimo que necesitas tener a mano:
Herramientas básicas:
- Destornillador de estrella y plano
- Multímetro (no te asustes, luego te explico cómo usarlo)
- Alicates de punta
- Linterna pequeña
- Guantes de goma.
Actitud:
- Paciencia: esto no es una carrera, es una manualidad con motor
- Observación: muchos errores se detectan solo con mirar o escuchar
- Seguridad: nada de improvisar con el aparato enchufado, ¿eh?
- Organización: pon tornillos y piezas en un recipiente, no los pierdas.
Y no olvides tener a mano una hoja donde anotar lo que vas haciendo. A veces uno desarma con mucha decisión y luego no recuerda el orden, como con las recetas que tienen muchos pasos. Tener un poco de orden es clave.
Lavadoras: fallas comunes y cómo solucionarlas
La lavadora es ese electrodoméstico que parece inofensivo, pero cuando se estropea, puede traernos de cabeza. Aquí te explico cómo reparar electrodomésticos en casa, empezando por conocer los tres problemas más comunes de las lavadoras.
1. La lavadora no centrifuga
Esta es de las averías más frecuentes. Termina el ciclo, pero la ropa sale empapada. Aquí no hay que entrar en pánico, vamos a ver qué puede estar ocurriendo y cómo actuar.
Posibles causas:
- La carga está desequilibrada (una manta sola, por ejemplo)
- El seguro de la puerta no activa correctamente
- El programador o la placa electrónica están fallando
- El filtro de la bomba de drenaje está obstruido.
Solución paso a paso:
- Comprueba la carga: si has lavado algo muy pesado y único (como un edredón), prueba a hacer un centrifugado con la lavadora vacía. Muchas máquinas no centrifugan si detectan un desequilibrio porque puede dañar el tambor.
- Escucha la puerta: si la puerta no hace «clic» cuando la cierras, es probable que el bloqueo no funcione bien. Sin ese cierre, la lavadora no activará el centrifugado por seguridad. Abre, cierra bien y reinicia el programa. Si el problema persiste, puede hacer falta cambiar el pestillo (se encuentra fácilmente entre los repuestos de electrodomésticos).
- Revisa la correa: ahora sí, hablamos de la correa del tambor. Si tu lavadora es de carga frontal (la más común), accedes a ella quitando la tapa trasera (no superior), desenchufa primero y retira los tornillos con cuidado. Si ves la correa floja, puedes intentar ajustarla en las poleas. Si está rota, necesitas una nueva (busca por modelo, hay repuestos Balay, Bosch, etc.).
- Filtro de drenaje bloqueado: aquí es donde suele estar el problema. Si el agua no se drena correctamente, la lavadora no puede pasar al centrifugado. Desenchufa el aparato, localiza la tapa del filtro (abajo a la derecha, normalmente). Coloca un barreño y una toalla porque saldrá agua acumulada. Abre el tapón girándolo con la mano. Dentro puedes encontrar monedas, pelusas, gomas del pelo, incluso calcetines pequeños. Retíralo todo, limpia bien, vuelve a cerrar y repite el programa de centrifugado.
- Cuándo llamar al técnico: si después de todo esto, el tambor sigue sin moverse o no se inicia el centrifugado, puede ser fallo en la placa electrónica. En ese caso, no se recomienda manipular sin conocimientos.
2. Hace ruidos extraños durante el lavado
Una lavadora no debería sonar como una caja de herramientas agitada. Si oyes golpes, traqueteos o chirridos, es momento de revisar.
Posibles causas:
- Hay objetos extraños entre el tambor y la cuba
- Los amortiguadores o los rodamientos están dañados
- El aparato está desnivelado y se desbalancea.
Solución paso a paso:
- Busca intrusos: apaga y desenchufa. Abre la puerta y con una linterna mira entre los agujeros del tambor. Si metiste ropa con monedas, broches o un sujetador con aro metálico, pueden estar atascados. En algunos modelos puedes acceder a esa zona desde el frontal inferior desmontando la goma o por detrás del tambor.
- Verifica nivelación: mueve la lavadora de un lado a otro. Si baila, ajusta las patas girándolas hasta que quede firme. A veces el ruido no es interno, sino de la vibración contra el suelo.
- Revisa el tambor: gira el tambor manualmente. Si suena “a hierro” o roza, pueden ser los rodamientos. Esto ya es una reparación más avanzada, se puede hacer en casa, pero requiere tiempo y las herramientas adecuadas. Si no te ves segura, mejor consultar a un profesional.
3. No carga agua o se queda estancada
Una lavadora que no se llena o que se queda con agua puede ser frustrante, pero tiene solución.
Posibles causas:
- El grifo del agua está cerrado o el tubo está doblado
- El filtro de entrada o del desagüe está sucio
- El presostato no detecta el nivel de agua correctamente.
Solución paso a paso:
- Verifica la entrada de agua: asegúrate de que el grifo esté abierto. Luego, revisa el tubo de entrada. Si está muy pegado a la pared puede hacer un doblez que impide el paso del agua.
- Limpia el filtro del agua: cierra el grifo, desenrosca el tubo por el lado que conecta a la lavadora, y verás un filtro pequeño metálico. Límpialo con un cepillo de dientes viejo.
- Desagüe bloqueado: si no expulsa el agua, localiza la tapa del filtro (generalmente en la parte baja frontal de la lavadora). Coloca un barreño y una toalla, gira el tapón y retira lo que haya dentro (pelusas, botones, etc.). Este paso entra dentro de los clásicos trucos de mantenimiento doméstico que deberías hacer cada mes.
- Presostato averiado: si el agua entra pero la lavadora no lo detecta, puede que el presostato esté atascado. Es una pieza circular con una manguera fina conectada. Puedes soplar en la manguera para ver si hay obstrucción. Si no hay cambios, deberías cambiar la pieza (muy fácil de encontrar en tiendas de repuestos Bosch o cualquier otra marca).
Cocinas y hornos: los trucos que te pueden salvar la comida
En casa, la cocina es un templo, y el horno, una joya que muchas veces no usamos tanto como deberíamos. Pero cuando algo falla, no hay nada más frustrante que no poder cocinar ese asado del domingo o el bizcocho para los peques. Veamos qué puede pasar y cómo puedes solucionarlo tú misma.
1. El horno no calienta
Es uno de los fallos más comunes, sobre todo si el horno ya tiene unos cuantos años.
Posibles causas:
- El selector de temperatura o funciones está mal posicionado.
- El termostato interno está averiado.
- La resistencia está quemada.
Solución paso a paso:
- Revisa el selector: puede parecer una tontería, pero muchas veces simplemente está mal girado o no encaja bien en la posición deseada. Apágalo, vuelve a girarlo lentamente hasta la función exacta y prueba de nuevo.
- Verifica el termostato: si el horno enciende la luz y parece que está funcionando pero no calienta, es probable que el termostato no esté mandando la señal correcta. Esta pieza se puede sustituir fácilmente. Solo necesitas buscar el repuesto adecuado según el modelo, y en muchas tiendas especializadas de repuestos Balay o Bosch tienen disponibles los más comunes.
- Inspecciona la resistencia: si ves que una parte del horno se calienta y otra no, puede que una de las resistencias esté dañada. Apaga y desconecta el horno. Abre la tapa trasera o inferior (según el modelo), localiza la resistencia y observa si tiene zonas quemadas o partidas. Sustituirla es relativamente fácil, y los repuestos suelen venir con tornillos y conectores incluidos.
2. El fuego de gas no enciende
Las cocinas de gas siguen siendo las preferidas de muchos por su rapidez, pero a veces dan fallos que asustan, aunque la mayoría son simples.
Posibles causas:
- Inyector obstruido
- Fallo en el encendedor automático
- Poca presión de gas.
Solución paso a paso:
- Limpia el inyector: usa un alfiler fino o una aguja para destapar los pequeños orificios por donde sale el gas. Hazlo con el gas cerrado y sin aplicar productos corrosivos.
- Revisa el encendido: si al girar la perilla no se produce chispa, puede estar sucio o desgastado. Pasa un cepillo de dientes seco por la zona del chispero y prueba de nuevo. Si sigue sin funcionar, la pieza se cambia fácilmente.
- Verifica la presión: si es butano, asegúrate de que la bombona no está vacía. Si es gas natural, puede haber una avería más compleja, y ahí sí es mejor llamar a un profesional autorizado.
3. Botones o luces que no funcionan
Aunque parezca que no es grave, si el panel de control falla puede impedir el uso del horno o la cocina.
Posibles causas:
- Humedad acumulada en el interior
- Suciedad detrás del panel
- Falla en la placa electrónica.
Solución paso a paso:
- Desconecta el equipo y deja secar: si hubo un derrame o vapor excesivo, deja el horno desenchufado al menos 24 horas.
- Limpia el interior del panel: desmonta con cuidado los mandos y limpia por dentro con un paño seco. No uses líquidos, solo seca y suave.
- Evalúa la placa: si hay luces que parpadean o el equipo no responde a ninguna función, es probable que haya un fallo electrónico. Este punto, mejor dejarlo a un técnico, pero al menos ya habrás descartado lo básico.
Neveras y frigoríficos: cómo detectar y solucionar problemas
Las neveras son como ese familiar silencioso que está siempre ahí, trabajando sin descanso, y cuando se estropea, todo el equilibrio del hogar se tambalea. Lo bueno es que la mayoría de los fallos más comunes se pueden diagnosticar (y en muchos casos, reparar) sin necesidad de ser técnico. Aquí te explico cómo.
1. No enfría lo suficiente
Ese momento en el que abres la puerta y notas que el cartón de leche no está tan frío como debería… alarma total. Pero no siempre es grave.
Posibles causas:
- El ventilador interno no está funcionando
- Hay obstrucciones en los conductos de aire
- La junta de la puerta está desgastada o sucia
- El condensador está lleno de polvo.
Solución paso a paso:
- Verifica el sonido del ventilador: al abrir la puerta, muchas neveras apagan el ventilador, pero puedes simular el cierre con el dedo en el sensor para ver si funciona. Si no suena nada, puede estar atascado o averiado.
- Revisa las salidas de aire: a veces, colocar alimentos muy pegados al fondo tapa las rejillas por donde circula el aire frío. Asegúrate de dejar espacio y de que nada esté bloqueando el paso.
- Comprueba la junta de la puerta: pasa la mano por el borde, si sientes aire frío escapando o ves humedad, es señal de fuga. Limpia la goma con vinagre y un paño seco. Si está rota o muy suelta, puedes buscar una nueva junta en tiendas de repuestos de electrodomésticos, suelen ser específicas por modelo.
- Limpia el condensador: desenchufa la nevera y localiza las bobinas detrás o debajo. Pásales un cepillo seco o la aspiradora con cuidado. Si el polvo impide la ventilación, el sistema no puede refrigerar correctamente.
2. Hace escarcha en exceso
El congelador parece una cueva del ártico, o hay hielo pegado en la parte trasera de la nevera. Esto puede saturar el sistema y bloquear el frío.
Posibles causas:
- Puerta mal cerrada (lo más frecuente)
- Sistema de descongelación automática fallando
- Aperturas frecuentes o prolongadas
- Ingreso de comida caliente.
Solución paso a paso:
- Haz una descongelación completa: apaga el equipo y déjalo abierto al menos 24 horas. Usa recipientes con agua caliente en el interior para acelerar el proceso (nunca uses cuchillos o palas, que puedes dañar la superficie y esto es irreparable).
- Seca bien y vuelve a encender: asegúrate de que no queda humedad interna antes de volver a enchufar.
- Verifica el cierre: si ves escarcha justo cerca de la puerta, es señal de que no cierra bien. Puedes probar a poner una hoja de papel: si al cerrar se desliza fácil, la goma está mal.
3. Suena constantemente o con chasquidos
Hay neveras que hacen ruidos normales, pero si notas zumbidos constantes o clics que se repiten cada pocos segundos, puede haber un problema.
Posibles causas:
- El compresor intenta arrancar sin éxito
- Hay hielo en el ventilador
- Relé de arranque averiado.
Solución paso a paso:
- Descongela por completo como te expliqué antes. Si el ventilador está bloqueado por hielo, el ruido cesará tras el deshielo.
- Escucha el compresor: si se oye un clic cada 20-30 segundos y luego se apaga, puede ser el relé. Es una pieza que se encuentra justo al lado del compresor (esa bola negra en la parte baja trasera). Con el equipo desenchufado, puedes cambiarlo tú misma; en tiendas de repuestos Bosch o universales encontrarás opciones compatibles por modelo.
- Cuándo llamar al técnico: si tras hacer esto, el compresor sigue sin funcionar o no enfría nada, puede tratarse de pérdida de gas o fallo en la placa, lo cual requiere herramientas específicas.
Aires acondicionados: mantenimiento casero y reparaciones básicas

Los aires acondicionados son una bendición en verano, pero también un quebradero de cabeza cuando empiezan a fallar. Por suerte, gran parte del mantenimiento lo puedes hacer tú misma en casa, sin más que una escalera, un trapo y un poco de paciencia.
1. No enfría, aunque parece encendido
Todo suena, las luces se encienden, pero el aire no sale frío. No entres en pánico: es más común de lo que parece.
Posibles causas:
- Filtros sucios
- Condensador exterior sucio o bloqueado
- Problemas con el gas refrigerante.
Solución paso a paso:
- Limpia los filtros interiores: abre la tapa frontal y retira los filtros (parecen rejillas finas). Lávalos con agua y jabón neutro, sécalos completamente y vuelve a colocarlos.
- Revisa la unidad exterior: si tienes acceso, asegúrate de que no haya hojas, tierra o polvo acumulado en las rejillas del condensador. Límpialo con un cepillo de cerdas suaves y, si puedes, pásale aire (con un secador en frío o un soplador).
- Deja espacio libre: a veces hay muebles o plantas bloqueando el flujo de aire, tanto dentro como fuera. Dale espacio para “respirar”.
- Cuándo llamar al técnico: si el compresor exterior no arranca o el aire sale a temperatura ambiente, puede faltar gas. La recarga solo puede hacerla un técnico certificado.
2. Huele mal o suelta polvo
Después de un tiempo sin uso, es habitual notar olores desagradables o pequeñas partículas en el aire.
Posibles causas:
- Moho o bacterias acumuladas
- Suciedad en los conductos o serpentines
- Acumulación de polvo fino.
Solución paso a paso:
- Usa un spray antibacterias especial para aire acondicionado: se aplican directamente en los filtros y salidas de aire (los venden en ferreterías o tiendas online).
- Limpia las rejillas exteriores e interiores con un paño húmedo y vinagre blanco. Evita los productos perfumados, que pueden dejar residuos grasos.
- Ventila bien el ambiente: después de cada uso, deja funcionar el equipo unos minutos en “ventilación” para que se seque por dentro.
3. Gotea agua por la unidad interior
No hay nada más molesto que una gotera justo sobre el sofá o el escritorio.
Posibles causas:
- Manguera de desagüe obstruida
- El equipo está desnivelado
- Bandeja interior sucia o con moho.
Solución paso a paso:
- Desmonta la tapa y localiza la bandeja de desagüe: limpia todo el interior con un trapo húmedo y algo de vinagre.
- Sopla o pasa una varilla delgada por la manguera de drenaje: a veces se acumula polvo o moho que impide el paso del agua.
- Revisa que el equipo esté bien nivelado: usa un nivel de burbuja y ajusta los soportes si es necesario. Incluso medio centímetro puede hacer que el agua se desborde.
- Cuándo llamar al técnico: si después de limpiar todo, sigue goteando con la unidad apagada, puede haber fuga interna o daño en el depósito. Ahí sí, necesitas revisión profesional.
Preguntas frecuentes que toda ama de casa se hace
Este rinconcito lo guardamos para esas dudas que nos han rondado a todas mientras fregamos los platos o nos tomamos el café. Aquí te respondo como lo haría con mi vecina del tercero, de tú a tú.
¿Cuál es el electrodoméstico más fácil de reparar?
Sin duda, la lavadora es uno de los más fáciles de diagnosticar y mantener si sabes qué mirar. Desde revisar el filtro, observar los ciclos, hasta limpiar los compartimentos, casi todo puede hacerse con cuidado y sentido común.
¿Qué se puede reparar en casa sin riesgo?
Aquí tienes una lista breve de lo que, en general, puedes hacer tú misma:
- Limpiar y desatascar filtros (lavadora, lavavajillas, aire acondicionado)
- Cambiar piezas accesibles como manguitos, juntas o gomas
- Reemplazar bombillas de horno o microondas
- Quitar hielo acumulado en la nevera
- Ajustar patas desniveladas o cambiar enchufes dañados.
Y esto lo digo porque lo he hecho yo misma, muchas veces, sin más ayuda que una linterna, un destornillador y el apoyo de un buen tutorial.
¿Vale la pena reparar electrodomésticos de 20 años?
Depende; si el aparato es de una buena marca y los materiales se ven robustos, muchas veces sí. Los modelos antiguos no tienen tanta electrónica, y eso los hace más duraderos y fáciles de reparar. Pero si ya ha dado muchos problemas o los repuestos de electrodomésticos se han vuelto difíciles de conseguir, quizá sea mejor invertir en uno nuevo con buena eficiencia energética.
¿Qué debo estudiar si quiero aprender a reparar todo tipo de electrodomésticos?
Mira, no hace falta irte a una ingeniería. Hoy en día hay cursos online de electricidad doméstica, reparaciones básicas y electrónica aplicada. Si realmente te interesa, empieza por ahí. También puedes seguir a técnicos especializados en redes sociales, muchos comparten trucos muy útiles y explicaciones sencillas.
Y, por supuesto, ten siempre a mano el manual de usuario de tus electrodomésticos, porque ahí está todo: desde esquemas hasta códigos de error. Si lo has perdido, la mayoría están disponibles online por modelo.
El arte de cuidar el hogar también está en saber reparar con cariño
Reparar en casa no es solo ahorrar dinero, es también cuidar lo que tienes, alargar la vida útil de tus aparatos y sentir que puedes enfrentarte a pequeñas crisis cotidianas con seguridad y elegancia. Aprender a cómo reparar electrodomésticos en casa no te convierte en técnica, pero sí en una mujer (u hombre) capaz, resolutiva y comprometida con su hogar.
A lo largo de esta guía, te he enseñado cómo diagnosticar una avería en casa, qué pasos seguir, cuándo actuar tú misma y cuándo pedir ayuda. Y no lo olvides: con un poco de observación, cariño y las herramientas adecuadas, puedes mantener tu casa en perfecto estado. Desde limpiar un filtro hasta sustituir una pieza, todo entra dentro de lo que podemos llamar una buena rutina de trucos de mantenimiento doméstico.
Como digo siempre, el hogar se cuida con las manos, pero también con la cabeza. Y tú puedes.








