Cristales con propiedades asombrosas

Cristales con propiedades asombrosas
Cristales con propiedades asombrosas

Cuando pensamos en cristales, nos viene a la mente la imagen de un cristal transparente y tallado. Pero el mundo de los cristales es mucho más extenso de lo que frecuentemente se cree.

Por otro lado ¿Sabías que existen cristales con propiedades asombrosas o cristales que crean paisajes únicos en el mundo? Sigue leyendo, y te contamos algunos ejemplos.

Puede que los cristales no te curen o te ayuden a hacer magia. Sin embargo, pueden hacer otras cosas asombrosas.

Fluorita: Olvídate de rubíes, granates y zafiros. La fluorita podría ser el mineral más colorido del mundo por el enorme rango de tonalidades brillantes e iridiscentes que refleja.

Del mismo modo, lo curioso es que los cristales puros de fluorita son transparentes. El color de un cristal es dictado por la forma en que la luz interactúa con los elementos químicos que contiene; y la manera como estas sustancias se entrelazan en una estructura ordenada o red cristalina.

Cualquier impureza que llega a la red de la fluorita puede alterar su color aparente. Por ejemplo, los iones de manganeso la hacen ver anaranjada. Y defectos estructurales dentro de la misma red cristalina; conocidos como centros de colores, tienen un efecto similar.

La característica tonalidad de púrpura profundo de la fluorita ocurre producto de una pequeña cantidad de iones de flúor; que son forzados a salir de su sitio en la red cristalina por irradiación o calentamiento.

Selenita: Sepultada bajo la Sierra de Naica en Chihuahua, México. La Cueva de los Cristales alberga los cristales más grandes sobre el planeta.

Llegan a tener 11 metros de largo y uno de ancho, entre cruzándose en la caverna subterránea. No hay lugar sobre el planeta donde el mundo mineral se revele con tanta belleza.

Aproximadamente hace 26 millones de años, la actividad volcánica debajo de la mina de Naica; llenó la cueva con agua caliente rica en anhidrita, un mineral que se mantiene sólido por encima de 58 °C.

A medida que el magma se fue enfriando por debajo, la anhidrita se disolvió en el agua. Muy lentamente, por más de cientos de miles de años. Sus componentes químicos se convirtieron en yeso, que puede tomar la forma de cristales.

Y esos grandes cristales de yeso son conocidos como selenita.

Espato de Islandia: Las sagas islandesas del siglo X recuentan los viajes de los vikingos; describiendo una misteriosa «piedra solar» que los marineros usaban para localizar el sol en el cielo y poder navegar en días nublados.

Durante siglos la identidad de la piedra fue un misterio para los investigadores. Hasta que en 2011 unos investigadores encontraron un espato de Islandia a bordo de un barco isabelino hundido en 1592. Se trata de una variedad de calcita transparente, común en las regiones nórdicas, que separa la luz, produciendo una imagen doble (como en la foto).

Esa propiedad se llama birrefringencia. Es provocada por discrepancias en las fuerzas de cohesión que mantienen unidos los átomos del cristal. Cuando la luz atraviesa los cristales de calcita, se divide en dos rayos. La asimetría en la estructura del cristal hace que se desvíen de forma diferente, produciendo la doble refracción.

Los investigadores descubrieron que al moverla dentro y fuera del campo visual de una persona. La piedra hace que se vea un patrón de puntos dobles que se alinean con la dirección del sol oculto.

Cuarzo: El cuarzo también hace cosas interesantes debido a sus asimetrías estructurales. Cuando se comprime un cristal de cuarzo, la piedra genera una pequeña corriente eléctrica.

La presión sobre la superficie de cristal hace salir de su posición a los iones que contiene, perturbando el equilibrio de carga general y convirtiendo al cristal en una pequeña batería con cargas opuestas. El fenómeno es conocido como el efecto piezoeléctrico, y también funciona a la inversa. Al pasar una corriente eléctrica a través de un cristal de cuarzo, éste se contraerá.

Azúcar: Si quieres ver como un cristal brilla, lleva unos terrones de azúcar a un cuarto oscuro y usa la parte inferior de un vaso para triturarlos. Deberías ver un débil y fugaz brillo azul que emana del azúcar. Esto se llama triboluminiscencia.

Literalmente significa «frotar luz» y fue algo mencionado inicialmente por el erudito del siglo XVII Francis Bacon. Siglos más tarde, el fenómeno sigue siendo un misterio. Las actuales teorías suponen que cuando los cristales de azúcar se raspan, fracturan o aplastan, su asimetría estructural fomenta la formación de campos piezoeléctricos mínimos.

Eso separa las cargas positivas y negativas dentro del cristal. Al recombinarse esas cargas, se produce una chispa. Entonces las moléculas de nitrógeno atrapadas dentro de los cristales absorben esta energía y luminiscencia, como lo hacen durante una tormenta eléctrica.

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