La NASA y el fiasco con las inversiones en cohetes y trajes espaciales

NASA prevé llevar la EM-1 en el tiempo estimado
NASA prevé llevar la EM-1 en el tiempo estimado

Reciente se conoció que la NASA habría anunciado que el Space Launch System (SLS) cumpliría su misión (EM1) tal y como se habría planteado al principio.

Un viaje de prueba de prueba a la luna, junto a la nave Orion.

El viaje todavía mantiene su fecha. Se estima que en el año 2019 se realice la misión.

Se pensaba que sería llevando abordo a humanos.

Muy elevado

Uno de los temas planteado para no llevar a una tripulación en esta «prueba», es que los costos son muy elevados.

Especialmente cuando se tienen programadas otras misiones para las que se requieren nuevos materiales (más gastos) una de ellas la EM2, prevista para el 2021 y la EM3 para el 2024.

Pero por los mismos costos, la EM-2, cuyo objetivo sigue siendo llevar una tripulación humana. Se tendría que utilizar el vehículo dispuesto para la EM-3.

Una pérdida exponencial para la organización espacial.

NASA y la pérdida

Utilizar el vehículo de la EM-3 en la EM-2, más los daños en el tanque de hidrógeno que está sufriendo el SLS. Implica un nuevo recurso para completar la EM-1.

Expertos señalan una cuantiosa pérdida de dinero.

Mejor dicho, unos mil millones de dólares por cada una de estas máquinas podrían ser considerados como echados a la basura.

Sin trajes

Desde hace unos cuantos meses viene rumoreándose que los tarjes espaciales de la NASA podrían no estar listos.

Han habido tres proyectos de trajes espaciales a lo largo de una década. Se han invertido alrededor de 200 millones de dólares. Se preguntan dónde está esa inversión.

Por otra parte, vienen planteándose misiones en las que se establecen vuelos a Marte. La verdad es que no hay trajes para humanos adecuados para un viaje de este calibre.

Más presupuesto

También se dice que por allí vislumbra un par de nuevas peticiones. Dentro de ellas se encuentra la renovación de equipos.

Tal parece que la duración de los equipos que poseen actualmente son sostenibles hasta el 2024. Razón por la que deben replantearse varios proyectos o, mejor dicho, comenzar a plantearse verdaderas metas.