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¿Tu segunda vivienda está realmente preparada para pasar meses vacía?

cómo proteger una segunda vivienda vacía
La tranquilidad de una segunda vivienda empieza mucho antes de cerrar la puerta durante meses.

El hecho de contar con una segunda vivienda es un privilegio que da múltiples posibilidades. Disfrutar de escapadas, vacaciones o temporadas de descanso se convierten en algo habitual. Sin embargo, esto no siempre es posible, y en muchas ocasiones el riesgo de que el inmueble esté cerrado un largo tiempo aumenta la exposición a diferentes amenazas. 

Contar con un seguro de hogar para la segunda vivienda que esté adaptado a este tipo de inmueble es una de las formas óptimas de proteger esta inversión que pasa buena parte del año desocupada.  

En contra de lo que ocurre con la vivienda habitual, una casa de uso esporádico requiere varias precauciones adicionales. Además del seguro ya mencionado, es pertinente revisar el estado del inmueble antes de irse, y adoptar medidas que reduzcan la posibilidad de que haya incidencias durante la ausencia.  

Los riesgos de una casa desocupada

Los problemas suelen aparecer en las viviendas vacías y, normalmente, tardan un tiempo en ser detectados.Contratiempos como una fuga de agua, una avería eléctrica o un fenómeno meteorológico acaba causando daños importantes si no son descubiertos a tiempo.  

También existe un mayor riesgo de robos o actos vandálicos, especialmente en zonas donde abundan las residencias vacacionales. Normalmente, las medidas de seguridad contribuyen a disuadir a los intrusos, pero no son siempre suficientes para evitar cualquier tipo de incidente.  

A ello se suman otros factores, como la humedad, el deterioro por falta de ventilación o los pequeños desperfectos derivados del paso del tiempo. Todo esto puede agravarse cuando la vivienda está cerrada durante un largo periodo de tiempo.  

Qué revisar antes de dejar la vivienda 

Previo a abandonar la casa durante un tiempo largo, es pertinente revisar todo de manera general. La llave de paso del agua debe quedar cerrada y los aparatos eléctricos no imprescindibles desconectados ya que eso reduce el riesgo de averías o sobrecargas. 

Por otro lado, también es aconsejable comprobar el estado de puertas, ventanas y cerraduras; sacar de la vista objetos de valor; y asegurarse de que persianas, toldos o elementos exteriores quedan protegidos frente al viento de manera correcta. 

Si la ausencia va a ser de varios meses, resulta positivo pedir a un familiar, vecino o persona de confianza, que de vez en cuando vaya a ojear la vivienda. Esto se traduce en la posibilidad de detectar cualquier tipo de incidencia en una fase inicial, evitando, a largo plazo, un problema mayor.  

La importancia de contar con una protección adaptada 

Lamentablemente, no todas las pólizas ofrecen las mismas coberturas para una vivienda de uso ocasional. Este hecho revela que es necesario revisar aspectos como la protección frente a robos, daños por agua, incendios, fenómenos atmosféricos o responsabilidad civil. Por otra parte, hay que prestar especial atención a las condiciones específicas relacionadas con periodos en los que la casa permanece desocupada. 

Preparar correctamente una segunda residencia antes de dejarla vacía no requiere grandes inversiones, pero sí cierta planificación. Combinar un buen mantenimiento, medidas preventivas y una cobertura adaptada permite disfrutar de cada estancia con mayor tranquilidad y minimizar las consecuencias de cualquier imprevisto mientras la vivienda permanece cerrada.